Tango en Buenos Aires: un mundo por descubrir

Pocas formas de conocer una ciudad existen como la que nos ofrece el tango en Buenos Aires. Ya sea por medio de la sensualidad de su baile, la poesía de sus letras o la mística que emanan los rituales que giran a su alrededor, el tango nos acerca a la identidad de la capital argentina mediante una multiplicidad de posibilidades.

Tango en Buenos Aires: un mundo por descubrir

Nacido en las orillas del Río de la Plata, el tango ha crecido desde los márgenes de la ciudad hacia el centro y constituye una parte esencial de la cultura del pueblo argentino y de los inmigrantes que llegaron a la ciudad desde fines del siglo XIX hasta esta parte. El mapa de la ciudad cuenta con numerosos puntos atractivos para sus visitantes. Boedo, San Telmo, La Boca, Palermo, Pompeya, Almagro, Puerto Madero y Recoleta, forman parte del circuito tanguero que se extiende a lo largo de la urbe.

Conocida a nivel mundial por su vida nocturna, Buenos Aires brinda desde hace décadas numerosas ofertas gastronómicas. Los platos típicos que podrán experimentar los visitantes tienen como principal atracción un elemento central: la carne argentina. El asado, el bife de chorizo y los distintos cortes característicos, junto con las empanadas y el choripán, forman parte del menú imperdible que los viajeros pueden degustar mientras disfrutan de un show de tango acompañando sus cenas y almuerzos con el vino típico argentino: el Malbec.

Bailarines de tango © Vince Alongi

Para quienes prefieran las salidas a la luz del día, existen diversos museos relacionados con el tango y con el lunfardo, el dialecto con el que las letras de tango fueron escritas. Buenos Aires cuenta también con circuitos como Caminito, Mataderos o la Plaza Dorrego en San Telmo con ferias de antigüedades y espectáculos callejeros en vivo. Dentro de las excursiones también se puede disfrutar de un asado tradicional al aire libre para deleitarse con las exquisiteces argentinas.

Los espectáculos son variados y para todo tipo de público. Los hay más íntimos para quienes quieran escuchar el inconfundible ritmo del tango y sus letras, en el sonido de la guitarra y la voz del cantor o la cantora (muchas veces acompañados por un bandoneón). En los bares notables, el repertorio nos llevará de viaje por distintos intérpretes y autores como Discépolo, Gardel, Goyeneche, Cadícamo, Piazzolla y tantos otros. Para quienes deseen bailar, existen diversas milongas donde los amantes del dos por cuatro se reúnen para moverse en parejas al ritmo de una orquesta que pone música a la coreografía inconfundible de la pista. Estos sitios ofrecen clases para que los que dan sus primeros pasos puedan aprender los movimientos de la danza y luego practicarlas.

Buenos Aires respira tango desde hace más de un siglo y esa tradición se siente en cada esquina. El tango está ligado a la identidad de la ciudad y a sus raíces culturales y forma parte de las distintas generaciones que habitan sus espacios. En palabras de Enrique Santos Discépolo el tango es “un pensamiento triste que se baila”. Será imposible para el viajero atravesar sus calles y que el ritmo del tango le pase desapercibido.

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