Playa de Copacabana © Alejandro Del Vecchio

Actividades en Río de Janeiro

Río de Janeiro es tierra de hermosas playas y atracciones naturales que hacen que su belleza sea ​​reconocida en todo el mundo. Aquí es donde se encuentran el mítico estadio Maracaná, el sambódromo y las playas de Copacabana e Ipanema. El Carnaval más famoso de Brasil y los lujosos desfiles de las escuelas de samba también son propios de la llamada “Ciudad Maravillosa”.

Río tiene la infraestructura de una metrópoli, uno de los mayores bosques urbanos del mundo, la brisa marítima de las playas y el aire fresco de las montañas. Paseos en bicicleta y caminatas a orillas del mar, y almuerzos en pequeños y encantadores restaurantes son el día a día de los cariocas, que reciben a los turistas con simpatía, en la rutina sana de la ciudad.

Entre las infinitas actividades en Río de Janeiro que podemos realizar, algunas son verdaderamente imperdibles para cualquier viajero.

Actividades en Río de Janeiro

1. Tomar sol en Ipanema y Copacabana. Lo más espectacular de estas dos playas es la naturaleza que las rodea. Copacabana es famosa por su vista del Pan de Azúcar, mientras que Ipanema lo es por la del morro Dois Irmãos. En el límite entre ambas playas se encuentra la piedra del Arpoador, desde la que se puede contemplar un increíble atardecer. El mar en estas playas tiene una temperatura más que agradable, aunque sus aguas están agitadas la mayor parte del tiempo y sus corrientes pueden resultar peligrosas. En las dos playas hay chiringuitos (donde se pueden alquilar sombrillas y comprar bebidas) y vendedores ambulantes por todos lados. Algo que nadie debería perderse en la playa de Ipanema es su fabuloso atardecer, con una vista inigualable de la playa con el morro Dois Irmãos de fondo.

Playa de Copacabana © Alejandro Del Vecchio

2. Disfrutar de las vistas desde el Corcovado y el Pan de azúcar. El Corcovado, un macizo rocoso de 706 metros, presenta una de las siete maravillas del mundo moderno: el Cristo Redentor. Esta estatua, que es el símbolo más reconocido de Brasil, fue inaugurada en 1931 y tiene 30 metros de altura, compuesta por bloques de piedra jabón tallados en Francia. Un monumento que puede ser avistado desde prácticamente todos los puntos de la ciudad y que, a su vez, proporciona una vista
panorámica de Río de Janeiro. Otro de los símbolos más famosos del mundo, el Pan
de Azúcar, ofrece paseos en el tradicional teleférico, escaladas en las rocas de 400 metros de altura, caminatas entre la naturaleza, vuelos de helicóptero, bares y cafés. Todo ello para proporcionar a los visitantes vistas panorámicas de 360 grados de una de las ciudades más bellas del planeta.

3. Pasar un día en Ilha Grande. Isla Grande (Ilha Grande), en Brasil, a 180 kilómetros de Río de Janeiro y frente a las costas de Angra dos Reis, es un paraíso para los amantes de la naturaleza y para quienes deseen desconectarse de la vida citadina. En la isla no circulan automóviles, no hay bancos, no hay hoteles lujosos. Su relieve montañoso está cubierto en su inmensa mayoría por mata atlántica, cortada transversalmente por diferentes senderos (trilhas) que conducen a espectaculares playas de aguas transparentes. Isla Grande es un destino ideal para los que buscan naturaleza, pero definitivamente un destino poco recomendable para quienes prefieren el lujo, las compras y las noches movidas. Esta isla se puede visitar durante todo el año, pero en invierno (desde junio hasta agosto) llueve menos, mientras que entre noviembre y abril, en cambio, es más caluroso pero llueve mucho. Hay que tener en cuenta que en esta zona de Brasil puede llover durante días enteros de manera copiosa.

Cocotero 90 grados en Aventureiro © Alejandro Del Vecchio

4. Visitar Búzios. A pocos kilómetros de Río de Janeiro, Búzios destaca por sus hoteles boutiques, su gastronomía, sus playas de fama internacional y sus noches animadas. Hasta la década del 60, Buzios era una colonia de pescadores de unos 300 habitantes. Pero un día, una visitante ilustre cambiaría para siempre el destino del pueblo. La actriz francesa Brigitte Bardot descubrió este paraíso natural y lo convirtió en un destino turístico privilegiado. Por eso, Brigitte tiene en Búzios una estatua en su honor y una importante costanera lleva su nombre: Orla Bardot. Esta región tiene más de 20 playas, cada una con características singulares. Azeda y Azedinha tienen un mar calmo, ideal para familias y personas que buscan tranquilidad. Geribá y Brava son las predilectas de los jóvenes y los surfistas. Ferradurinha es una maravillosa piscina natural. Forno es muy buena para practicar buceo. João Fernandes posee animados restaurantes y también es adecuada para el buceo. Finalmente, entre las principales, Tartaruga ofrece paseos en escuna y además buenos bares y sitios donde almorzar frutos del mar.

Estatua de Brigitte Bardot © Cesar Cardoso

Estas son solamente algunas de las atracciones que nos ofrece el estado de Río de Janeiro para disfrutar de unas vacaciones inolvidables.

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