Maldivas por tu cuenta: Dhiffushi

La República de Maldivas es un archipiélago del Océano Índico, que se encuentra al sudoeste de la India y de Sri Lanka. Está conformada por 26 atolones y unas 1200 islas, de las cuales solamente unas 200 están habitadas.

Maldivas por tu cuenta: Dhiffushi

12 de mayo

Maldivas por tu cuenta

Playa de Dhiffushi © Alejandro Del Vecchio

Llegada a Dhiffushi

Llegué a Dhiffushi en el ferry desde la terminal Villingili de Male’ a las 17:30 horas. Me recibió uno de los chicos del Bibee Maldives, hotel que había reservado unos meses antes por booking.com. Después de un corto trayecto (el equipaje viajó en carretilla), llegamos a la recepción.

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El Bibee es sencillo, pero sumamente agradable y cómodo, perfecto si quieres conocer Maldivas por tu cuenta. Tiene pocas habitaciones, muy bien equipadas e ideales para descansar, y espacios comunes propicios para hacer amigos. Además, incluye el desayuno. Dhiffushi es una isla muy pequeña, mide unos 900 metros de largo por 250 metros de ancho, en pocos minutos se la puede recorrer caminando.

Pyrard de Laval, que encalló en Maldivas en 1602, escribió: “estas islas, deshabitadas, se ven a la distancia tan blancas que parecen cubiertas de nieve”.

Maldivas por tu cuenta

Bandera de buceo en la playa de Dhiffushi frente al Meeru Resort © Alejandro Del Vecchio

Caminando por Dhiffushi

En Maldivas oscurece muy temprano, para las siete ya es de noche. Sin embargo, luego de acomodarme en el cuarto, tuve tiempo para acercarme a la playa. Unas chicas rusas me advirtieron que había dos rayas y un pequeño tiburón en la orilla del mar. Lejos de atemorizarme, me metí de inmediato y allí estaban, nadando despreocupados en el atardecer de Dhiffushi. Salí del mar y me fui a caminar por la isla.

En Dhiffushi se respira tranquilidad, su gente parece vivir con humildad y mucha paz. No vi que existiera policía y, por supuesto, no circulan autos.

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Juegos infantiles en la plaza de Dhiffushi © Alejandro Del Vecchio

Luego de caminar unos minutos, encontré una tienda de buceo llamada TGI Dhiffushi Diving Academy y arreglé con Célina, su propietaria, para bucear al día siguiente por la mañana (dos inmersiones, con todo el equipo incluido, costaban alrededor de 100 dólares). Volví al Guest House y, antes de irme a dormir, comí allí un plato de noodles con pollo más una Coca Cola por unos 7 dólares. Al tratarse de un país musulmán, en la isla no hay mucho para hacer en la noche y, por supuesto, está prohibido el alcohol.

13 de mayo

¡Tiburones bebé en Dhiffushi!

Me levanté muy temprano y caminé unos pocos metros hasta la playa. ¡Algunas pequeñas rayas y decenas de tiburones puntas negras de arrecife bebé jugaban en la orilla! Me quedé asombrado, nunca había visto un espectáculo semejante. No sólo no me dio miedo la escena, sino que intenté acercarme un poco, pero los tiburones sí se asustaron de mí…

Aunque todavía estaba bastante oscuro y nublado, alcancé a disfrutar de la increíble belleza y tranquilidad de la playa de Dhiffushi. Algunas mujeres musulmanas, siempre vestidas, hacían ejercicios en el mar, aprovechando que todavía no había turistas.

Buceo en Dhiffushi

Volví al Bibee para desayunar (un café con leche, huevos, salchichas confeccionadas con pollo -el cerdo está prohibido en Maldivas-, y tostadas con manteca y mermelada), y salí para las oficinas de TGI Dhiffushi Diving Academy. Célina y equipo me estaban esperando.

Cuando llegamos al muelle, me inquieté un poco. El bote era un poco chico e incómodo para llevar tantas personas más los tanques. Además, algunos de los chicos fumaban mientras cargábamos combustible. Más tarde, Célina me aclararía que estaban terminando de acondicionar un “dhoni” más cómodo y espacioso. Igualmente, la buena onda de todo el grupo garantizaba que tendríamos una salida sin problemas.

Buceo en Asdhoo Wreck

Después de un trayecto relativamente corto en la lancha, llegamos al sitio de nuestra primera inmersión: un pecio conocido como “Asdhoo Wreck”. Acostumbrado a mares más fríos, decidí no usar traje y fue una decisión acertada. Nada más sumergirme, la computadora de buceo marcó 31 grados de temperatura. Se trataba de una embarcación pequeña, pero en buenas condiciones y colonizada por una gran variedad de fauna. ¡Tenía hasta el inodoro intacto!

Cerca de allí había un arrecife muy lleno de vida, variedad de peces y corales duros, peces payaso de Maldivas, morenas y hasta alguna tortuga. El buceo se me hizo corto y me quedé con ganas de más. Acá les comparto un video de la experiencia, aunque tengo que aclarar que en el lugar todo se ve más colorido que en esta grabación hecha con una GoPro en un día nublado…

Buceo en Short Cut

La segunda inmersión, después de descansar el tiempo necesario para eliminar el nitrógeno residual, fue en un sitio llamado “Short Cut”. Sin ser tan espectacular como el naufragio, tuvimos la oportunidad de encontrar un pez piedra, varios peces payaso con sus anémonas azules y lilas, morenas, rayas, una simpática tortuga y, por supuesto, mucho coral y peces de arrecife. Como quedé tan feliz con la experiencia, organicé para volver a bucear el día siguiente con Célina y su equipo.

Navegando en kayak

De regreso en el hotel, almorcé un arroz con pollo y vegetales más una Coca Cola por unos 10 dólares y tomé prestado un kayak que la gente del Bibee ofrece gratuitamente a sus huéspedes. La vista de las islas desde el mar es alucinante. El color mismo del mar, entre verde, turquesa y azul, ya por si solo causa una emoción muy especial. ¿No me creen? Observen:

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Meeru desde un kayak en Dhiffushi © Alejandro Del Vecchio

Luego de remar un buen rato, dejé el kayak en la playa del hotel y salí a caminar por toda la isla. Dhiffushi tiene una escuela, una cancha de fútbol, una mezquita, una sala de salud, un restaurante local, cuatro o cinco hoteles y algunos mercaditos y tiendas de recuerdos. También tiene una pequeña plaza de arena cerca del mar, con juegos infantiles.

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Cancha de fútbol de Dhiffushi © Alejandro Del Vecchio

14 de mayo

El día volvió a amanecer nublado, pero es lo esperable porque en mayo ya estamos en la estación lluviosa. Desayuné tranquilamente en el hotel y caminé como el día anterior hasta la agencia de buceo. Todo el equipo me estaba esperando, así que salimos de inmediato.

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Cangrejo ermitaño en la playa de Dhiffushi © Alejandro Del Vecchio

Buceo en Asdhoo Tila

La primera inmersión, en un sitio llamado Asdhoo Tila, sin ser espectacular, fue sumamente agradable. Pude observar un pez león en su hábitat natural, ya que en el Caribe, como se sabe, es una plaga temible que está causando daños de gravedad. También encontramos un tiburón gata descansando en una cueva y vimos peces y corales de muy diversas formas. El día nublado y la profundidad no nos permitieron ver más colorido del arrecife, pero de todos modos fue una gran inmersión, presagio de lo que vendría a continuación.

Buceo en Meeru beru: el paraíso submarino

Meeru beru es un arrecife que está muy cerca de Dhiffushi, justo frente a Meerufenfushi, la isla resort. Lo que vi una vez sumergidos fue un espectáculo maravilloso. Es un arrecife de pared, con corales duros y blandos hermosos, esponjas de todo tipo y toda clase de peces y otros animales. Encontramos gran cantidad de anémonas azules y lilas, con sus peces payaso. También es un sitio ideal para ver microfauna, como nudibranquios o pequeños crustáceos. Por supuesto, numerosas tortugas comían en el coral y hasta vimos pasar algún tiburón en el azul.

Ni bien volvimos al bote, le dije a Panda, nuestro guía, que era el arrecife más lindo que había visto en mi vida. Él me contestó “y eso que está enfermo…”. Me explicó que, como estaba pasando en la Gran Barrera Australiana, aquí también el coral estaba sufriendo un proceso de bleeching, debido a la elevada temperatura del mar. Me pregunté cuánto más lindo podía ser entonces semejante arrecife estando sano.

Snorkeling en Dhiffushi

Luego de almorzar, considerando que era mi último día en la isla antes de partir para Thulusdhoo, y todavía impactado por el último buceo, decidí tomar mi equipo de snórkel y explorar un poco el mar frente a la playa. Hay que nadar unos cuantos metros, pero vale la pena acercarse a la rompiente. Hay muy lindo coral y variedad de peces. Incluso encontré un tiburón nodriza durmiendo bajo un coral, a menos de dos metros de profudidad. También vi un tiburón de puntas negras, dos rayas y una raya águila. Solamente hay que tener cuidado de no entrar en el canal que separa Dhiffushi del Meeru Resort, ya que la corriente puede ser peligrosa.

La gente de Dhiffushi

Luego de dejar el equipo de snórkel en la habitación, salí con mi cámara de fotos a recorrer un poco más la isla. Los locales son, en general, gente sumamente agradable y hospitalaria con los visitantes. Es muy común que los niños se acerquen a dialogar con nosotros, tal vez para practicar su inglés. Incluso encontré un chico jugando al fútbol con la remera de la selección argentina con el 10 de Messi en la espalda. Le pedí sacarnos una foto y accedió encantado. Pero no todo es perfecto en el paraíso.

Me sorprendió negativamente la falta de conciencia ecológica de los isleños. Arrojan las botellas y bolsas plásticas en cualquier lado con toda naturalidad y, por desgracia, éstas van a parar al mar. Además, mucha basura es traída por las corrientes marinas desde la India y Bangladesh, lo que complica más el panorama. Afortunadamente, los propietarios de los hoteles cuidan que al menos la playa pública esté siempre limpia.

Maldivas por tu cuenta

Escuela de Dhiffushi © Alejandro Del Vecchio

Dhiffushi (como todas las islas que componen Maldivas) es tan pequeña que podemos ver el amanecer y el atardecer en el mar. Es muy interesante meterse entre las callecitas de arena y observar cómo viven los locales. Las viviendas son casi en su totalidad muy humildes. Pero no hay pobreza, o al menos la impresión es que la gente parece no necesitar más de lo que tiene. Otra buena idea es detenerse a observar a los fieles llegar a la mezquita y también acercarse a la escuela de Dhiffushi.

Es mi última noche en la isla y el ferry para Thulusdoo sale a las 06:30am, así que ceno en el hotel, observando el mar y las luces del resort y los barcos que se pierden en el horizonte, y me voy a descansar.

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9 pensamientos sobre “Maldivas por tu cuenta: Dhiffushi

    1. Pulso viajero Autor del artículo

      ¡Gracias Costanza! Si te referís a Maldivas, creo que todas las islas tienen sitios hermosos para bucear. En unos días voy a postear el resto del viaje, con más buceos. ¡Saludos!

    1. Pulso viajero Autor del artículo

      ¡Muchas gracias Iván! En la entrada previa, “Diario de viaje por Maldivas”, cuento algo más sobre lo que me preguntás. Y sí, los maldivos tienen educación bilingüe, por lo que en general hablan también inglés. Pronto iré completando el diario con más entradas. Saludos.

  1. Andre

    Me encantó!!!! Se que cuando vaya a India, iré a Maldivas!!! Gracias por ser tan explicito, así poder viajar un rato y cortar el día rutinario!!!
    El buceo me genera una sensación que no todo el mundo la entiende!!!
    Gracias!
    Andre

  2. Irene

    Que bueno leer tu diario. Me gusta esta isla y me gustaría combinar el hotel Bibbe con un par de noches en el lujoso Meeru Island, pero no están en la misma isla no? lo ves viable el traslado?

    1. Pulso viajero Autor del artículo

      ¡Hola Irene! ¡Muchas gracias por tu comentario! Meeru es la isla que está frente a Dhiffushi (es la que se ve en el video de los tiburones bebé). ¡Está a unos 100 metros! Si no fuera por la corriente que se forma en el canal y por el equipaje, te diría que podés cruzar a nado, jaja. Hablando en serio, seguramente alguien del hotel podrá cruzarte en lancha, ¡te deseo mucha suerte!

    1. Pulso viajero Autor del artículo

      ¡Hola José! En Male’ y las islas locales no es posible conseguir alcohol en ninguna parte que yo sepa (a menos que exista una suerte de “mercado negro” que yo no vi). En cambio en las islas resort sí es posible comprar y consumir bebidas alcohólicas libremente. ¡Saludos y gracias por comentar!

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